jueves, 23 de septiembre de 2010

CARTA DE LA PROMOCIÓN XXXIII DEL COLEGIO MILITAR LEONCIO PRADO AL PRESIDENTE ALAN GARCIA.


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Señor presidente, Alan García, no pertenecemos a esfera política alguna, por lo que queremos preguntarle ¿Sabe usted cómo se forma un militar? Muchos casi niños renuncian a las comodidades de su hogar, a los afectos familiares para entregarse a la formación militar, para luego ponerse al servicio de la patria, no al servicio de sus propios intereses. Estos muchachos casi niños aún viven internos, se levantan antes que salga el sol.
Mientras otros duermen hasta el mediodía sin entregar nada útil a los demás. Sus comidas son simples y básicas, mientras muchos otros comen a la carta. Su aspecto y cuidado personal es impecable -limpios, pulcros y aseados-, renuncian a la diversión, a la vida ligera, a trasnochar, a beber sin control, a la droga, para dedicarse a estudiar sobre cómo ser un mejor soldado y mejor servidor de la patria. Mientras otros se sirven de la patria, ellos la sirven. Se transforman en hombres completos, lavan, planchan, cocinan y limpian, están en todas las desgracias naturales ayudando y sirviendo a cuanta disposición les den.
Muchos disfrutan de las grandes comodidades, atenciones y lujos. Acuérdese del terrorismo que gracias a la política de gobierno se desarrolló, acuérdese de los apagones y cómo algunas personas ligadas a las altas esferas renegaban porque se le iba la luz y se perdían de fiestas y conciertos, mientras que el personal al que usted le quiere quitar la cédula viva patrullaba y protegía a todos.
Señor Presidente, cuando ellos se van de baja no cobran CTS como todos los que trabajan para el Estado, además no pueden quejarse porque los meten presos según su código interno. Seguramente, que después de su mandato, usted al igual que su ex ministra de Economía se irán al extranjero, y usted debe saber desde ahora que los que se quedarán siempre son los militares y policías, es decir, ustedes pasarán y ellos seguirán siempre en sus sitios estudiando y preparándose para servir mejor y defender a la patria que les vio nacer. La izquierda los quiere ver presos, la derecha se muestra indiferente.





Pero si todos atacáramos a los que nos resguardan, ¿quién protegerá al PERÚ? Los hijos de los izquierdistas están enfocados en cómo sacar provecho de cada coyuntura política. Los hijos de los derechistas están en Harvard, Oxford, Yale, y está claro que ninguno tomará un arma para desalojar al enemigo que traspusiera nuestras fronteras o volviera a crear un conflicto interno. ¿Sabe usted que cuando bajan las defensas en el organismo humano entran virus y microbios a apoderarse de nuestra salud? Aplique este mismo principio a las “defensas de Perú”.
Que no se vea luego en una situación peligrosa porque las defensas y moral de nuestros militares y policías están debilitadas y dejando las puertas abiertas a los enemigos. ¿Se acuerda de la huelga policial? ¿Ha visto alguna vez en el Perú una huelga militar? ¿Se imagina una huelga militar policial? Pregunto ¿qué haríamos ante un ataque subversivo o externo de algún país y ellos se encuentren en huelga?, ¿quiénes nos defenderían? ¿La izquierda o derecha? ¿El serenazgo?
Entonces, Presidente, no maltratemos más a LAS DEFENSAS DE PERU. Ellos son los únicos hombres en el país que defienden a la patria con su vida ¿Algún hijo suyo lo hizo? Analice sus decisiones con prudencia, si usted decide hacer las cosas correctas su estabilidad, credibilidad y proyecciones a futuro crecerán y muchos como yo, creeremos que acertamos en darle nuestro voto.
Usted es un hombre inteligente y educado y sabe que en la vida no se hace lo que nos gusta, no se hace lo que conviene; se hace lo que es correcto, sin medir las consecuencias, porque cuando se miden las consecuencias de hacer lo correcto, sin lugar a dudas, terminamos haciendo lo incorrecto. Cada decisión que nosotros tomamos marca la historia nuestra, y la de los que nos rodean. Lo que nos otorga poder, lo que nos otorga autoridad, es la humildad. Se puede estar bien haciendo lo correcto con honestidad e integridad. Shakespeare en su obra “El mercader de Venecia” nos muestra y demuestra cuán imperfecta es la JUSTICIA HUMANA, y debe saber que usted está condenando a la muerte a miles de ex militares y policías que en algún momento entregaron su vida en la defensa de su patria. Una buena decisión libera y engrandece.
La Iglesia le pidió a usted un gesto de generosidad con los militares y policías jubilados y la no cancelación de la cédula viva. Usted no escuchó la voz del Creador, que a través de la Iglesia le habló. Solo se limitó a apoyarse en su propio entendimiento. Y el apoyo humano es débil, inestable e imperfecto. “Cuando hay peligro el hombre clama a Dios y al Soldado, mas cuando el peligro pasa, Dios es olvidado y el Soldado despreciado”.
Presidente, para terminar, le digo que somos casi de la misma generación, en la que nos enseñaron que la palabra vale más que la firma, que el respeto por otro ser humano es parte de nuestra formación. Yo creo que ellos hicieron mucho por el Perú y ahora nos toca al pueblo compensarlos y hacer por ellos.

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