domingo, 8 de enero de 2012

UNA OPORTUNIDAD

BlogsPeru.com Hoteles



DAME UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD
Y MOVERÉ EL MUNDO.


PABLO DE TARSO
Sin duda, uno de los testimonios más influyentes dentro del cristianismo lo constituyó el hecho de que Saulo de Tarso, quizás el perseguidor más encarnizado del cristianismo, llegar  a ser el apóstol Pablo. Saulo era un hebreo fanático, un líder religioso. El hecho de haber nacido en Tarso le dio la oportunidad de estar en contacto con una de las culturas más avanzadas de su tiempo. Tarso era una ciudad universitaria que se destacaba por su cultura y su escuela de filosofía.
Pablo, así como su progenitor, tenía la ciudadanía romana, un gran privilegio en esos días. Parecía estar muy bien versado en la cultura y el pensamiento helénico. Tenía un gran dominio de la lengua griega y al mismo tiempo desplegó su habilidad dialéctica.
La educación de  Pablo fue judía y la recibió bajo la estricta doctrina de los fariseos, teniendo como profesor a Gamaliel, uno de los más grandes rabinos de su tiempo, que era nieto de Hillel. Pablo se daba el lujo de afirmar que él no sólo era fariseo, sino hijo de fariseo (Hechos 23.6) El se jactaba diciendo: "En la práctica del judaísmo, yo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi celo exagerado por las tradiciones de mis antepasados" (Gálatas 1.14).
Si hemos de comprender la conversión de Pablo, es necesario entender por qué era anticristiano: la razón era su devoción a la ley judía, y esto fue lo que provocó su tremendo odio contra Jesucristo y la iglesia primitiva. Pablo se sentía insultado con el mensaje cristiano, no por causa de la afirmación de que Jesús era el Mesías, sino por le atribuía a Jesús el papel de Salvador, con lo cual se le quitaba a la ley todo valor en el propósito de la salvación.
La Enciclopedia Británica dice que la nueva secta del judaísmo, cuyos participantes se auto denominaban cristianos, golpeaba la esencia de la formación judía de Pablo y sus estudios rabínicos. El exterminio de esta secta llegó a ser la pasión de Pablo (Gálatas 1,13. SE marcho a Damasco con las credenciales que lo autorizaban para arrestar a los seguidores de Jesús y llévalos prisioneros para después someterlos a juicio.



Después, algo le sucedió a Pablo. "Mientras tanto, Saulo, respirando aun amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas de extradición para las sinagogas de Damasco. Tenía la intención de encontrar y llevarse presos a Jerusalén a todos los que pertenecieran al Camino, fueran hombres mujeres. En el viaje sucedió que, al acercarse a Damasco, una luz del cielo relampagueó de repente a su alrededor. Cayó al suelo y oyó una voz que decía: ¿Saulo, Saulo  Por qué me persigues? ¿Quién eres, Señor?-preguntó. -Yo soy Jesús a quien tú persigues-le contestó la voz-Levántate y entra en la ciudad, que allí se te dirá lo que tienes que hacer... Había en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor llamó en una visión Ananías! -Aquí estoy, Señor. _Anda, ve a la casa de Judas, en la calle llamada la Derecha, y pregunta por un tal Saulo de Tarso. Está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista" (Hechos 9.1-12).



CAPITÁN ALFRED DREYFUS



El caso Dreyfus tuvo como origen un error judicial, sobre un trasfondo de espionaje y antisemitismo, en el que la víctima fue el capitán Alfred Dreyfus (1859-1935), de origen judío-alsaciano, y que durante doce años, de 1894 a 1906, conmocionó a la sociedad francesa de la época, marcando un hito en la historia del antisemitismo.
La revelación del escándalo en Yo acuso, un artículo de Émile Zola en 1898, provocó una sucesión de crisis políticas y sociales inéditas en Francia que, en el momento de su apogeo en 1899, revelaron las fracturas profundas que subyacían en la Tercera República Francesa. Reveló también la existencia en la sociedad francesa de un núcleo de violento nacionalismo y antisemitismo difundido por una prensa sumamente influyente. El caso se convirtió en símbolo moderno y universal de la iniquidad en nombre de la razón de Estado.



A finales de 1894, el Capitán del Ejército Francés Alfred Dreyfus, un ingeniero politécnico de origen judío-alsaciano, fue acusado de haber entregado a los alemanes documentos secretos. Enjuiciado por un tribunal militar, fue condenado a prisión perpetua y desterrado en la Colonia penal de la Isla del Diablo situada a 11 km de la costa de la Guayana francesa (Sudamérica), por el delito de alta traición. En ese momento tanto la opinión pública como la clase política francesas adoptaron una posición abiertamente en contra de Dreyfus.
Convencida de la arbitrariedad de la condena, la familia del capitán, con su hermano Mathieu al frente, intentó probar su inocencia y para ello recurrieron a los servicios del periodista Bernard Lazare. Simultáneamente, el coronel Georges Picquart, jefe del servicio de contraespionaje, comprobó, en marzo de 1896, que el verdadero traidor había sido el comandante Ferdinand Walsin Esterhazy. El Estado Mayor se negó, sin embargo, a reconsiderar su decisión y sacó a Picquart de Francia destinándolo al norte de África.
Con el fin de llamar la atención por la fragilidad de las pruebas contra Dreyfus, su familia logró entrevistarse en julio de 1897 con el presidente del Senado, Auguste Scheurer-Kestner. Tres meses después Scheurer-Kestner declaró que estaba convencido de que Dreyfus era inocente, y persuadió también de ello a Georges Clemenceau, por entonces un ex diputado y simple periodista. El mismo mes, Mathieu Dreyfus denunció a Esterházy ante el Ministerio de Guerra por el acto de traición que acarreó la condena de su hermano.
En enero de 1898, mientras el círculo de los partidarios de Dreyfus se ampliaba, sucedieron casi simultáneamente dos eventos de dimensión nacional:
Esterházy, el verdadero traidor, fue absuelto y recibido con aclamaciones y aplausos por los sectores conservadores, monárquicos y nacionalistas.
El escritor Émile Zola publicó J'Accuse, un alegato en favor de Dreyfus que llevó al cambio de opinión de muchos intelectuales.
Se había iniciado un proceso de escisión en dos de Francia que se prolongaría hasta fines del siglo XIX. Disturbios antisemitas estallaron en más de veinte ciudades. Hubo varios muertos en Argel. La República se conmovió, algunos hasta la vieron en peligro, generando el convencimiento de que había que acabar con el Caso Dreyfus si se quería calmar la situación.

En 1906 su inocencia fue reconocida oficialmente por la Corte de Casación a través de una sentencia que anuló el juicio de 1899, sin reenvío para realizar un nuevo juicio, y decidió la REHABILITACIÓN del Capitán Dreyfus, decisión inédita y única en la historia del derecho francés. Rehabilitado, el Capitán Dreyfus fue reintegrado al ejército con el rango de Comandante, participando luego en la Primera Guerra mundial. Falleció en 1935.

Fragmento final de "Yo Acuso":

Tal es la verdad, señor Presidente, verdad tan espantosa, que no dudo quede como una mancha en vuestro gobierno. Supongo que no tengáis ningún poder en este asunto, que seáis un prisionero de la Constitución y de la gente que os rodea; pero tenéis un deber de hombre en el cual meditaréis cumpliéndolo, sin duda honradamente. No creáis que desespero del triunfo; lo repito con una certeza que no permite la menor vacilación; la verdad avanza y nadie podrá contenerla.

Hasta hoy no principia el proceso, pues hasta hoy no han quedado deslindadas las posiciones de cada uno; a un lado los culpables, que no quieren la luz; al otro los justicieros que daremos la vida porque la luz se haga. Cuanto más duramente se oprime la verdad, más fuerza toma, y la explosión será terrible. Veremos como se prepara el más ruidoso de los desastres.

Señor Presidente, concluyamos, que ya es tiempo.

Yo acuso al teniente coronel Paty de Clam como laborante —quiero suponer inconsciente— del error judicial, y por haber defendido su obra nefasta tres años después con maquinaciones descabelladas y culpables.

Acuso al general Mercier por haberse hecho cómplice, al menos por debilidad, de una de las mayores iniquidades del siglo.

Acuso al general Billot de haber tenido en sus manos las pruebas de la inocencia de Dreyfus, y no haberlas utilizado, haciéndose por lo tanto culpable del crimen de lesa humanidad y de lesa justicia con un fin político y para salvar al Estado Mayor comprometido.

Acuso al general Boisdeffre y al general Gonse por haberse hecho cómplices del mismo crimen, el uno por fanatismo clerical, el otro por espíritu de cuerpo, que hace de las oficinas de Guerra un arca santa, inatacable.

Acuso al general Pellieux y al comandante Ravary por haber hecho una información infame, una información parcialmente monstruosa, en la cual el segundo ha labrado el imperecedero monumento de su torpe audacia.

Acuso a los tres peritos calígrafos, los señores Belhomme, Varinard y Couard por sus informes engañadores y fraudulentos, a menos que un examen facultativo los declare víctimas de una ceguera de los ojos y del juicio.

Acuso a las oficinas de Guerra por haber hecho en la prensa, particularmente en L'Éclair y en L'Echo de París una campaña abominable para cubrir su falta, extraviando a la opinión pública.

Y por último: acuso al primer Consejo de Guerra, por haber condenado a un acusado, fundándose en un documento secreto, y al segundo Consejo de Guerra, por haber cubierto esta ilegalidad, cometiendo el crimen jurídico de absolver conscientemente a un culpable.

No ignoro que, al formular estas acusaciones, arrojo sobre mí los artículos 30 y 31 de la Ley de Prensa del 29 de julio de 1881, que se refieren a los delitos de difamación. Y voluntariamente me pongo a disposición de los Tribunales.

En cuanto a las personas a quienes acuso, debo decir que ni las conozco ni las he visto nunca, ni siento particularmente por ellas rencor ni odio. Las considero como entidades, como espíritus de maleficencia social. Y el acto que realizo aquí, no es más que un medio revolucionario de activar la explosión de la verdad y de la justicia.

Sólo un sentimiento me mueve, sólo deseo que la luz se haga, y lo imploro en nombre de la humanidad, que ha sufrido tanto y que tiene derecho a ser feliz. Mi ardiente protesta no es más que un grito de mi alma. Que se atrevan a llevarme a los Tribunales y que me juzguen públicamente.

Así lo espero.

Émile Zola

París, 13 de enero de 1898




NELSON ROLIHLAHLA MANDELA


Nació en Mvezo, Umtata, Provincia del Cabo Oriental, 18 de Julio de 1918
Profesión: Abogado
Perteneciente al clan Madiba de la etnia xhosa y uno de los 13 hijos tenidos con sus cuatro esposas por un consejero principal de la casa real Thembu, a su vez nieto de rey (Ngubengcuka, fallecido en 1832) aunque sin derechos dinásticos, nació en 1918 en Mvezo, villorrio a orillas del río Mbashe en el distrito de Umtata, capital de la región de Transkei, actualmente integrada en la Provincia del Cabo Oriental. El padre, Gadla Henry Mphakanyiswa (citado en algunas fuentes como Henry Mgadla Mandela), ejerció de jefe local en Mvezo antes de ser destituido por el Gobierno de la flamante Unión de Sudáfrica, tras lo cual se trasladó con su numerosa familia a una aldea cercana, Qunu, donde en 1928 falleció a la edad de 48 años víctima de la tuberculosis. La madre, Nonqaphi Nosekeni Fanny, era la tercera de las esposas de Mphakanyiswa, un notable tribal analfabeto al que su célebre hijo recuerda con afecto.
Arrestado, encarcelado y procesado en varias ocasiones, Mandela sufrió su enésima y definitiva detención en el epílogo de la matanza de Sharpeville, Transvaal, el 21 de marzo de 1960, cuando la Policía disparó indiscriminadamente contra una multitud de manifestantes y mató a 69 personas. La represión se abatió sobre Mandela y muchos cientos de militantes del movimiento de liberación negro al socaire de las declaraciones por el Gobierno nacionalista del primer ministro Hendrik Verwoed del estado de emergencia en todo el país, el 30 de marzo, y de las ilegalizaciones, el 8 de abril, tanto del ANC como del Congreso Panafricano (PAC). Liderado por Robert Sobukwe, el PAC había surgido en 1959 como una escisión radical y sectaria del ANC que se oponía a la inclusión de activistas no de raza negra, como indios y blancos autóctonos, en la lucha contra el apartheid.
 El 12 de junio de 1964 los acusados -salvo Bernstein, que quedó absuelto- fueron condenados a cadena perpetua, sentencia draconiana que pudo haber sido peor, ya que la fiscalía al principio solicitó la pena de muerte. Mandela y sus camaradas fueron internados en un módulo de aislamiento para presos políticos en Robben Island. Desde su celda, en los años siguientes, el prisionero 466/64, con su sufrido estoicismo, fue convirtiéndose en el principal símbolo del movimiento de resistencia negra de su país y de la conciencia secuestrada de toda una nación, ganando una masiva solidaridad internacional y abundando en el descrédito de un gobierno que no acertaba a presentarle como un extremista peligroso o como un racista negro que querría expulsar a los blancos de Sudáfrica.
A lo que Mandela siempre se negó fue a obtener una remisión de su pena o incluso la libertad condicional a cambio de firmar un manifiesto de rechazo a la violencia y de aceptar las independencias, no reconocidas por ningún país del mundo y condenadas por la ONU, de los bantustanes o homelands de Bophuthatswana, Ciskei, Transkei y Venda, convertidos por el régimen en unos territorios dotados de gobiernos negros teóricamente autónomos, que suponían el 13% de la superficie del país y que constituían una forma especialmente insidiosa de segregación racial.



Con Mandela a su frente, Sudáfrica removió sus últimos estigmas internacionales. Las sanciones multilaterales de índole económica y comercial ya habían sido levantadas gradualmente desde 1991, a medida que la comunidad internacional comprobaba que la transición democrática progresaba sin posibilidad de vuelta atrás. El último castigo, el embargo de armas impuesto por el Consejo de Seguridad de la ONU en 1977 -con bien poca eficacia-, fue revocado el 25 de mayo de 1994.

Nelson Mandela ha recibido más de 200 premios y reconocimientos, así como docenas de títulos universitarios, ciudadanías y membrecías y presidencias en organizaciones de todo el mundo, con carácter honorífico. Además del galardón más prestigioso y conocido, el Nobel de la Paz, posee los premios Jawaharlal Nehru al Entendimiento Internacional (India, 1980), Bruno Kreisky (Austria, 1981), Simón Bolívar de la UNESCO (1983), el de la Fundación del Tercer Mundo para los Estudios Sociales y Económicos (Reino Unido, 1985), el de la ONU en el campo de los Derechos Humanos (1988), Sájarov a la Libertad de Conciencia del Parlamento Europeo (1988), Al-Gaddafi de los Derechos Humanos (Libia, 1989), Lenin de la Paz (URSS, 1990), el de la UNESCO en el campo de la Paz (1992), Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional (España, 1992), William Fulbright al Entendimiento Internacional (Estados Unidos, 1993), Gandhi de la Paz (India, 2001) y el Embajador de Conciencia de Amnistía Internacional (2006). También, la Orden de Oro Olímpica del COI (1994), la Orden de Canadá (1998), las órdenes del Mérito y de St. John del Reino Unido (2004), y, por parte de Estados Unidos, las medallas de la Libertad de Filadelfia (1993), de Oro del Congreso (1998) y Presidencial de la Libertad (2002).


JOSÉ MUJICA “EL PEPE”


Presidente de Uruguay, José Mujica, “El Pepe”, como algunos le llaman, fue el candidato por Frente Amplio en las elecciones de octubre de 2009, las que ganó en segunda vuelta.
 Antiguo guerrillero, diputado, senador, y posteriormente Ministro con Vázquez, “El Pepe”, ha sido un político de izquierdas con un alto grado de aceptación en Uruguay. Aunque su modelo político es Lula da Silva, está lejos de tener la misma capacidad diplomática. Ha sido uno de los pilares del gobierno de Tabaré Vázquez, como  Ministerio de Agricultura desde marzo de 2005 hasta marzo de 2008, aunque tuvo serias diferencias con el otro peso fuerte del gobierno de Vázquez, el moderado Ministro de Economía, Danilo Astori.
El 3 de marzo de 2008 Mujica abandona el cargo de Ministro de Agricultura y es sustituido por Ernesto Agazzi.  Desde entonces empieza a preparar su candidatura para las elecciones de 2009. En el mes de julio de 2008 viaja a La Argentina  en donde tiene un importante asesor: Lavagna.  Recibe el apoyo de los Kirchner pero Mujica se distancia de ese apoyo que le restaría votos en Uruguay enfrentado a Argentina por el conflicto de las papeleras instaladas en Fray Bentos. En marzo de 2007 participa en el grupo de recepción  a Bush en su visita a Uruguay. Ello le valió las críticas de la izquierda radical como Jorge Zabalza, aunque intentó “lavar su imagen americanista” con la frase “Si no fuera Ministro también protestaría contra Bush”. En las negociaciones con el equipo de Bush Mujica buscaba mejorar los acuerdos de exportación de carne a EE:UU.
El 1 de marzo de 2005, el presidente de la República Tabaré Vázquez, le había nombrado Ministro de Ganadería.  El 80 % de las exportaciones de Uruguay eran agrícolas-ganaderas pero la situación de los productores agrarios era muy desigual, beneficiándose de las exportaciones  sólo una minoría. El principal objetivo de Pepe Mujica era mejorar las condiciones de los pequeños y medianos productores agrícolas.  Para ello tiene como mano derecha en el Ministerio y consejero  a  Ernesto Agazzi, ingeniero agrónomo de su mismo grupo político.



En el 24 de agosto 1994 Mujica, junto a otros tupamaros se opuso a la extradición de varios etarras. Por los hechos ocurridos sería llamado a declarar en julio de 2008, tras la denuncia realizada por el diputado del Partido Colorado, en la oposición, Daniel García.
En el año 1989, los Tupamaros eran admitidos como agrupación en el Frente Amplio.  Se crea el MPP (Movimiento de Participación Popular) que surge  del MLN_Tupamaros, tras una reorganización y cambio  de táctica política.
En 1986 Mujica participó en el movimiento en contra de la Ley sobre la impunidad de los delitos de violación de los derechos humanos, promovida por Sanguinetti. En 1985,  tras trece años de dictadura, Julio María Sanguinetti del Foro batllista (Partido Colorado) había sido elegido Presidente de Uruguay .  Sanguinetti  implantó de nuevo la libertad democrática, se aprueba la ley de indulto a los presos políticos, incluidos los Tupamaros.  Pepe Mujica sale en libertad.


Hasta entonces y desde 1972 había sufrido la persecución de los militares, apresado cuatro veces y, en dos oportunidades, se había fugado de la cárcel de Punta Carretas. En total, Mujica pasó casi 15 años de su vida en prisión. En 1972 los militares desmontaban  el Grupo Tupamaro y Mujica  pasaba a ser uno de los denominados “rehenes” presos en diferentes cuarteles del país en condiciones infrahumanas.
En 1971 se creaba  en Uruguay Frente Amplio una coalición de izquierdas muy alejada del  MLN-Tupamaros, Mujica  pertenecía a éste  grupo guerrillero que  desde 1968 se había radicalizado y utilizaba la violencia y el terror  para derrocar al poder.  En 1970 los Tupamaros organizan el secuestro  y posterior asesinato del torturador Dan Mitrione, 31 de julio-10 de agosto  de 1970. En 1969 Mujica participa en La Toma de Pando (asalto de la Comisaría, el Cuartel de Bomberos, varios bancos, y una central telefónica, todo ello en un plazo de 20mn.)
1960: ingresa en el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros. Los Tupamaros habían surgido en estos años, sin ser especialmente radicales,  como tantos grupos de izquierda  en América Latina que se radicalizarían a finales de los 60. Desde 1955 la crisis económica afectaba a Uruguay. El país sufría un deterioro de las condiciones sociales lo que llevó a la radicalización de la población, luchas obreras y represión policial.
1950-1960: En su juventud José Mujica militó en una agrupación del Partido Nacional, llegando a ser amigo de Enrique Erro, Ministro de Industria y Trabajo de Uruguay (1959-1960).
El 20 de mayo de 1935 José Alberto Mújica Cordano nacía en Montevideo, en una familia agrícola de clase media, descendiente de españoles guipuzcuanos.

JUAN RIVERA “EL VIOLADOR”


Juan Rivera (39) había sido condenado a cadena perpetua en EE.UU. por la muerte y violación de una niña.
El hispano Juan Rivera fue liberado hoy tras pasar casi 20 años en prisión por un asesinato que no cometió, luego de que el fiscal del condado Lake, Michael Waller, decidiera no pedir la revisión de la sentencia de la Corte de Apelaciones de Illinois.
El pasado 9 de diciembre, la Corte de Apelaciones anuló la condena que pesaba sobre Rivera alegando que la misma era “injustificada e insostenible” debido a la falta de pruebas que lo vincularan con la violación y asesinato de Holly Spear, de 11 años, ocurridos en 1992.
“Luego de revisar el fallo de la corte, así como los puntos fuertes y débiles de toda la evidencia, he decidido que no pediré al Supremo de Illinois revisar la decisión de la Corte de Apelaciones que anuló la condena del señor Rivera”, dijo Waller.
El caso se resolvió con el examen de ADN recogido en el cuerpo de la víctima en 1992, pero que no fue analizado hasta 2004, cuando se comprobó que pertenecía a otra persona.
Además, durante el tiempo en que ocurrió el crimen, Rivera estaba bajo vigilancia electrónica por otro delito no relacionado y, según ese monitoreo, el hispano nunca abandonó su casa la noche en que ocurrieron los hechos.
Durante los casi 20 años transcurridos, Rivera fue hallado culpable tres veces -en 1993, 1998 y 2009- y en cada oportunidad la condena a prisión perpetua fue anulada durante la apelación.
La única evidencia firme que vinculaba al hispano con el crimen era su confesión a la Policía de la ciudad de Waukegan, que según los jueces de apelación habría sido obtenida mediante coerción.
Rivera, que en la actualidad tiene 39 años, dejó ayer el Centro Correccional Statesville donde estaba recluido, cerca de la ciudad de Joliet, a unos 112 kilómetros al suroeste de Chicago y tuvo un emotivo reencuentro con su familia.



No hay comentarios:

Publicar un comentario